arden los labios
y asombrado nos mira un dios
nocturno vestido de intemperie.
mi aliento anda dibujando
soles rojos en tus lóbulos
y la inoportuna y terca prontitud
de mis manos hace temblar
tus laberintos y entonces, cedes
hay un escándalo en tus bordes
y otro, en los vasos capilares
del deseo, sin versos ni nomenclaturas.
al lado frágil de tu piel
hay ríos de emociones apuntando
a tus muslos temerosos y blancos
como playas hermosamente despobladas,
desprovistas de lunas y recuerdos
ahora tu timidez estalla toda
en el umbral de mi boca satinada,
trajinada, espesa y reincidente
y tu alegría de pronto se derrama
como cantos de chicharras
mientras fosfora mi certeza
en la geometría ardiente
y casi perfecta, de tu vientre
2 comentarios:
Me he acercado alguna que otra vez,a tu rincón,pero me daba problemas y no podía quedar comentario.
Sigues admirándome,Poeta´,
un abrazo grande,grande...
Estimado tocayo:
Muy bellos poemas los que siempre
encuentro en tu blog.
seguimos en contacto,
Saludos cordiales...
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