yo me quedé en tus ojos
para mirar los riachuelos
y alargar mis días soleados
siempre, desde el mismo puente
me quedé en tus labios
y mientras tú me hablas,
yo dibujo lunas blancas
en el huerto de tus palabras
así me quedé en tu voz
jugando a ser eterno,
para vagar en torno a vos
como en un día de invierno
tu voz... discreta y distante
como un pensamiento ajeno,
dispuesta a conspirar conmigo
entre sus alambradas pausas...
1 comentarios:
Tocayo:
Me gustó mucho el cambio que le diste a tu blog. Quedó
muy padre, como dicen los chavos de hoy en día.
Además tus poemas siempre son motivo de lectura, para alegrar el corazón.
Saludos cordiales.
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