cuando la luna nos canta
sobre el fuego inmóvil de la soledad,
nos damos cuenta que el mar es inmenso
cuando el olvido anda sin sombras
y toda ilusión súbitamente nos abandona
es para irse a mirar en espejos de otros sueños
cuando el amor se nos acaba
y las fantasías que nos adornan el alma se evaporan
es para dejarnos de pie, a mitad de un desierto
cuando el tiempo de amar se desviste de horas
y nos deja sorprendidos, tendidos y secos
sin ni siquiera una palabra para reconocernos
cuando nos encontremos
solos, muy solos
al final fallido de una aurora
déjame decirte que aquí estoy yo.
callado y sin memoria. minúsculo pan.
tuyo, en lo que nos dure un suspiro
1 comentarios:
"...nos quedamos sorprendidos, tendidos y secos,
sin ni siquiera una palabra para reconocernos..."
Es incríble como describes súbitamente la desilusión. En mi caso, siempre doy sin pedir nada a cambio y confío que por buena voluntad, me regalen un poquito de respeto.
Hoy, después de tanto tiempo sin comentarte, tus letras degarran mi alma.
Fue un placer recorrer tu camino de letras Ángel. Suerte en lo que te resta por andar...
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